Un lugar para el encuentro

Palabras desde el fondo

Animad@s por ese movimiento orgánico de la Vida, de la Ruaj, y de todo el universo, animad@s por la sabiduría del Tao, nos vamos poniendo en movimiento, tratando de ser muy conscientes de lo que vamos viviendo en esa mezcla continua de vaciarnos, llenarnos, dar y recibir, movimiento y quietud, pues en el juego de contrarios se resuelve la vida.

EB trata de vivir esta síntesis de contrarios. La dificultad de Marta en el Evangelio con que María hubiera elegido estar a los pies de Jesús en actitud silente y de escucha es la dificultad del activismo, del movimiento que nace de la mente,  de lo ideológico, incluso de las buenas intenciones.

En EB tenemos claro que el termómetro de que nuestro desarrollo psico-espiritual está transcurriendo por sus cauces sanos y equilibrados si se produce la síntesis de esa aparente tensión entre acción y contemplación, entre mística y compromiso. No hay espiritualidad sin compasión, pero, a la vez, sabemos que un compromiso que no nazca de una vivencia de la cualidad humana profunda, en otras palabras, una acción que no esté transida de interioridad, puede ser una acción y un compromisos egoicos o que camuflen heridas, insatisfacciones, frustraciones, por muy revestido de buenas intenciones que aparezca ese compromiso.

A la vez, sabemos que si la vivencia de nuestros espacios comunitarios de interiorización no nos lleva a un compromiso con el otro y la otra que tengo al lado, sobre todo con los más vulnerables, estaremos peligrosamente cayendo en una espiritualidad escapista, alineante.

El recorrido completo no es más que el descubrir en la quietud, en el silencio, primero nuestra vulnerabilidad, nuestras sombras, ir adquiriendo la sabiduría de la acogida, del abrazo de esa vulnerabilidad, darnos cuenta que más allá de todo ello SOMOS UNO, con el otro y la otra, con el Cosmos, con la Vida. Que esa unidad es una unidad que se expresa en la diversidad, y que no es estática. La última fase será alinearnos, a través de la respiración, con el flujo de la vida, con el movimiento que parte de esa quietud, con la fuente que se desborda, que es la fuente de la compasión, que me acerca al otro, a la otra, en una actitud de apertura, acogiendo sus heridas, acompañándolo/a en sus propios itinerarios. Sabiéndonos también herid@s.

Juanma Palma

Palabras desde el fondo. Sep. 2021

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